Para leer ¡Es Ahora o Nunca! por Doriz Depaz, haz clic aqui. |
¡Tsunami a la vista!
Por Mario Saravia
No hablo de otra ola gigantesca y destructora coma la que presenciamos no hace mucho tiempo. Unos, los afortunados, por medio de los medios de comunicación desde la comodidad de nuestros hogares. Y otros, los menos afortunados, que lo sufrieron en carne propia al otro lado del océano. Mas bien hablo de otra ola que ha venido en aumento desde el infame 9-11 y que se ha hecho mas evidente en los últimos meses en diferentes estados como en Nuevo Mexico, Arizona, California. Tambien en nuestro propio “back yard” o patio, es decir Virginia—y de igual manera en otros estados menos afluentes como Iowa.
Si, como ya habrá acertado, hablo de la actual ola en contra de los inmigrantes que se levanta, no al otro lado del océano, sino exactamente debajo de nuestras narices.
Doy un grito de alarma para movernos a la acción, antes que sea demasiado tarde. Antes que esta ola anti-inmigrante se convierta en un verdadero tsunami, seamos arrastrados y luego nos quedemos preguntando “¿que pasó?”.
Cuando digo que debemos movernos a la accion, no estoy hablando de causar disturbios y marchas violentas, saquear negocios, manifestaciones y quema de vehículos en frente de la Casa Blanca y cosas semejantes para acatar la atención. Mas bien hablo de algo mucho mas poderoso, aunque muy silencioso en comparación, y mas efectivo que aquellas otras cosas. Hablo de ejercer el derecho a votar, el privilegio y responsabilidad a elegir!
Ahora, alguien dirá o razonará: para poder votar tengo que ser ciudadano y para poder ser ciudadano tengo que ser residente. Y precisamente este llamado es para aquellos cientos y miles que ya tienen mas de cinco anos de ser residentes. Y que por pura apatía y negligencia no lo han hecho. ¡Las cosas han cambiado evidentemente y debemos actuar ahora! Amigo lector, si tu tienes cinco o mas años de ser residente, levante, hazte ciudadano y ha votar se ha dicho! Tenemos que presionar sea al partido republicano o demócrata a que pasen leyes y reformas que sean pro-inmigrante.
De esta manera estaremos ayudando a nuestros compatriotas, amigos y familiares que aun no han podido resolver su estado migratorio. Recuerda que en algœn momento de nuestra vida en este país, tu y yo, hemos sido llamados “ilegales” como viñeta de comida enlatada. Es hora de actuar y ayudar a aquellos menos afortunados!
A manera de paréntesis, cabe preguntar: Àporque la apatía ha volverse ciudadano? Peor aun, Àporque la apatía a votar por parte de aquellos que ya son ciudadanos? Honestamente no tengo la respuesta, pero puedo mencionar dos:
Primero, como dice el refrán, “no valoramos lo que no nos cuesta”, también “no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”. Como punto de referencia pensemos y preguntémonos ¿Cuánto les costo y se tardo para que las mujeres y los afro-americanos tuvieran derecho al voto? La respuesta es en una sola palabra: mucho. Humillación, mal trato físico y emocional, ataques de “perros policías” y mangueras a presión, y muchas otras cosas mas. Para ellos fue una batalla cuesta arriba. En cambio a nosotros como residentes legales ¿que se nos pide? Simplemente el ser residentes por cinco años o mas, no meternos en problemas legales y pagar los gastos de aplicación. Y a cambio recibimos, en bandeja de plata, el derecho a votar, el privilegio a elegir! Que lastima que no valoramos todo lo que esto implica!
En segundo lugar esta nuestra tendencia y complacencia egocéntrica. Una vez que yo resolví mi estado migratorio voy a ayudar a mi familia inmediata: esposa, hijos y quizás a mi madre y listo. Creemos que estamos realizados pues ahora puedo ir y venir a mi país con libertad, trabajar pues tengo mis documentos en reglas, en fin—solucione mi situación; ¿y los demás?...que Dios los socorra...haya ellos....
Tenemos que salir de nuestro pequeño circulo, romper el cascaron; y hacer algo tan básico y sencillo pensando en nuestro compatriotas, es decir votar!
Ahora bien el sentimiento anti-inmigrante siempre ha existido y siempre va ha existir. Es algo que solo Dios puede borrar y quitar de nuestros corazones llenos de prejuicios. Quizás este sea tema para otra ocasión. Sin embargo que ironía! Esta gran nación fue fundada y forjada por inmigrantes. Mas nos toleran porque dentro de la estructura socio-económica representamos: mano de obra a un precio bajo y a la vez somos la minoría con mayor poder de adquisición. Sin pretender hacer un análisis profundo del asunto podemos resumir, generalmente hablando, que los latinos somos trabajadores y gastones. Y esto es agradable y tolerable delante de los ojos de los “nativos” de este país.
Vale la pena agregar aquí que muchas veces nosotros mismos contribuimos al sentimiento anti-inmigrante. Nuestra manera de vivir y conducta deja mucho que desear. Sin mencionar ejemplos específicos, quedan a la imaginación y observación del lector. Pero si necesitamos mostrar nuestra buena educación y lo positivo de nuestra cultura.
No hay duda que las cosas continuaran en la misma trayectoria. Entonces que no nos sorprenda cuando cambien y pongan mas difíciles las leyes y requisitos para la ciudadanía. Esa será la forma más efectiva para mantenernos al margen político, social y por supuesto económico. Y para entonces no podremos culpar a nadie mas que a nosotros mismos.
Si, la ola anti-inmigrante ya esta latente. Quizás solo en espera de otra tragedia catastrófica que le de el impulso necesario. Peor aun, esperando un líder político carismítico que encienda e inflame los corazones de los “nativos” de este país. Y entonces si tendremos un verdadero tsunami sobre nosotros.
El llamado es sencillo y directo. Busquemos la ciudadanía y a votar se ha dicho. El voto no tiene substituto!
No tenemos comentarios aqui hasta ahora.
Para comentar en español o inglés, haz clic aqui.
|